Beckey-Chouinard; Howser South Tower

HOWSER TOWERS
HOWSER TOWERS

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Sin duda una de la vías estrella y referencia del conjunto de los Bugaboos, es difícil encontrar alguien que, bien no la haya escalado, o bien no la tenga como objetivo y meta en el macizo.

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La primera cuestión a solventar es la logística necesaria; la mayoría de las cordadas optan por ir a dormir cerca de la base el día anterior, lo que implica desplazarse hasta el vivac con el “piano” a la espalda a través del glaciar. Nosotros animados por unos animalicos que la hicieron unos días antes, optamos por salir muy pronto desde el campamento base, hacer la aproximación (3 horas), escalar y volver directamente al campamento base (AppleBee Dome).

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La idea no es mala, en su contra tienes que antes de escalar ya has hecho la actividad y que cuando llegas a pie de vía las cordadas que han pernoctado en el vivac se te han anticipado y los vas a llevar todo el día por delante, y como la lista de pretendientes es larga, cabe de todo.

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Entrando en materia, el primer tercio de la pared se desarrolla por una especie de arista y grandes bloques en los que la progresión suele ser rápida, a no ser como en nuestro caso, que la lluvia de la tarde anterior haya dejado la roca y los líquenes convertidos en una pista de deslizamiento. La parte intermedia comienza con un largo vertical y duro que dice mucho de lo que te vas a ir encontrando por arriba, aun así la escalada es variada y bonita con largos de empotramiento que se dejan hacer, y que desembocan en el Headwall, “Palabro” con el que designan al tramo final de la pared de color más claro y que domina visiblemente la cara oeste de la montaña. En esta parte la escalada es más interior; los offwidths, chimeneas y diedros se llevan la palma y no hacen que la dificultad disminuya. Para acabar la fiesta, y tras acabar las dificultades, todavía quedan unos 150 m de trepada de 4º grado hasta la cumbre.

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Desde allí mediante 8 rapeles volvemos al glaciar y ya por terreno más cómodo que seguro   (al loro con las grietas); retornar al campo base. Si por el contrario hemos ido a dormir a la base de la torre, debemos seguir bajando hasta el vivac para recoger los bártulos, para luego volver a subir y deshacer el camino. Solo por evitarse este “paseo” ida y vuelta, creo que merece la pena pegarse la paliza de hacer la vía en el día.

La vía como todas las clásicas tiene de todo y para todos los gustos, lo que nadie niega es la espectacularidad y belleza que la rodea, desde los glaciares, los riachuelos que de ellos surgen, formando cascadas que se precipitan hasta el fondo de los valles donde desaparecen entre los frondosos bosques. Todo ello en un área remota y alejada de cualquier punto de civilización en el corazón de las Rocky Mountains.

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vista de la cara este, por donde se desciende tras la escalada.

Para acabar el croquis;

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